TERESA PALAZZO CONTI (Chacabuco/ Buenos Aires): Profesora para la Enseñanza Primaria y Profesora Superior de Música e Inglés. Profesora Superior de Idioma y Cultura Italianos. Ex titular de la cátedra de poesía del Centro Cultural San Martín en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Ha publicado: La piel cautiva (poemas); Pasos en el agua (poemas); Pájaro viento (poemas); Memoria del abismo (poemas); CD “Travesía” (nuevo tango/ letras de sus cuatro libros). Participa en la Antología Nueva Poesía Hispanoamericana (Lima-Perú) en el año 2005. Su columna radial “Sentimiento y comunicación” sale al aire desde el año 2001. Actualmente se emite por AM 1010 onda latina (www.am1010ondalatina.com.ar). Es miembro del Instituto Literario y Cultural Hispánico con sede central en los Ángeles, EE.UU e integra la comisión directiva de la Asociación Americana de Poesía en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (República Argentina).

 


CARA Y CECA

La vida
ha traspasado los olvidos
en cada sombra de la noche.
Hundida
en el fracaso de un sueño esquivo,
la frecuento sucesiva
en repetidas imágenes
que el espejo disloca.
Visito su choza
de puertas giratorias;
entro y salgo
de las vísperas y de los futuros encuentros
con la muerte que acecha.
Pasajera
de instantes insufribles,
logra rozar mis manos
para robarme
el hemisferio habitado
y dejarme hueca,
sólo multiplicada
por las aguas de esos cristales
que copiarán a otros
cuando yo me vaya.

 


LA ORGÍA

Esa otra que me habita,
viste
con navajas y sudarios.
Por los páramos fisurados
alarga sus tentáculos
hasta mis poros
y se ensaña en el registro
de una última maldad.
Pone a macerar
una fruta de sal
y viaja hasta mis ojos
para hurtarme una lágrima.
Mi piel la reconoce,
y alertada,
desentiende la orgía
de la intrusa que me puebla.
Hay un pastor de llantos,
sin rebaño.

 


SONÁMBULOS

Y una vez más,
los pasos.
Se gastaron las piedras
que esperaban el roce
de pisadas antiguas
horadando la noche.
Claudicó aquella lumbre
que en la brecha entreabierta
se afanaba por rastros
conocidos.
Otra huella bosteza,
y en una sola muerte
aplasta
al obstinado crujir de los ausentes.
Pero,
en el frágil asombro de la niebla,
se suspende
un sonido de pasos ancestrales
que acaso busque nido
en la maleza.

 


LA PROFECÍA

Un grito que rotula el universo
se impone entre las formas ígneas
de mis pesadillas.
Se abre un libro de queja en la memoria
y vuelvo a un tiempo
que es antorcha
en cárceles de mármol.
Hay un perfil con desniveles
en carillas añosas;
jardines de pájaros desnudos;
ocasos que se duermen en aljibes
y ojos que se agotan
en espejos inútiles.
Con letras centinelas
armo pocas palabras
y rechazo las muertes
que anteceden a mis pasos.
Algún recuerdo modificado
deja en el camino
una estela,
y el eco del instante último,
cuando todavía alguien me nombraba
entre las cosas vivas,
intenta el aprendizaje
de una profecía
que no me atrevo a asumir.

 

ANIVERSARIO

A la memoria de mi madre.
Un puñado de orillas
en la piel sometida.
El temblor en las manos
y un crisol de palabras clausuradas.
Tal vez quiso rendirse mucho antes
pero disimuló el puñal
emboscado en la herida.
Se mintió en alboradas
y escondió entre las canas
la estrechez de un imperio
derrumbado.
Cumplió con la sonrisa
más allá de las dudas
y hoy se inventó
algún a ala
para lograr un vuelo
postergado.

(letra de un tango que lleva el mismo nombre)

 


NOCHE BLANCA

Para aquellos que, obligados,
se fueron del país
y nunca regresaron.
Sobre la hoja turbia del exilio
garabateó las letras de algún nombre
y escribió con recuerdos oprimidos
los últimos adioses algo torpes.
Hubo signos de furia por sus venas
y huellas carcomidas en su rostro.
Se pertrechó con restos de bandera
y abrió los brazos como en cruz de roble.
Postergó su mañana entre los claustros
de ese lugar plagado de otras risas;
se buscó entre las aguas del espejo
para no hallarse más desde aquel día.
Con la mirada seca de nostalgias
absorbió el aguijón de su destino
y salió a reinventarse en otras calles
derrotando al dolor, con el suicidio.