LA ALEGRÍA QUE NUNCA VINO
Raimundo Nenen (Punta Arenas, 1984)

panfletos, canciones, spots televisivos, marchas
clarinetes, sonrisas, conmoción
“la alegría ya viene”
y claro, para algunos vino,
pero para los que nunca la tuvieron
no quedó más que publicidad
para aquellos que habitan los suburbios, mentales o físicos
aquellos llenos de ratas, construidos de modestia putrefacta
donde van los candidatos presidenciales
llenos de falsa solidaridad
a filmar los cortometrajes de sus campañas, ahí,
la alegría no ha asomado ni la nariz
donde los jóvenes y los no tan jóvenes
se pudren en café y tabaco
leyendo sobre las revueltas de 1920 y la España del 36
cagándose en dios y en todos los santos
con el puño en alto y enrojecido
la alegría se paseó burlona, con un vestido provocador
tarareando cancioncitas demócratas
a los esclavos, no a los “de su propia cabeza acomodada”
sino a los esclavos de los esclavos
“de su propia cabeza acomodada”
la alegría les dio la espalda, les mostró el culo
los dejó con las ganas