PINCOYAS DE PESCERA
Dinko Pavlov (La Serena, 1943)

A las chicas del café Haití

Se necesita señorita cansada
de entregar currículos,
humillada por manoseos
de seudogerentes y viejos verdes;
agotada de revisar diarios y periódicos
con la ilusión de la pega decente,
espantada por visiones futuristas
en su barrio,
casada con el Lucho o el Jorge,
guagua por año,
chascona y maltratada.

Imprescindible buena presencia:
sonrisa permanente,
pasos cadenciosos y largos,
caderas pendulares,
obligatoria arrogancia de modelo top
y entrega imaginaria
a cada baboso que se atreva
a desnudarla a distancia
con la mirada.

Recibirá sueldo miserable,
al decir del vitalicio,
además del título bastardo:
“chica del café”.

Alertas las Paolas, Patys,
Soledades o Jacques,
arranquen a tiempo de la pobla.