SACROS ICONOCLASTAS

Por Isabel Gómez

La historia la podemos recepcionar e interpretar de distintas formas. Es determinante en dicha interpretación nuestro mundo ideológico, nuestras subjetividades, todo aquello que queremos aprehender hacia nuestro imaginario, que nos permita acercarnos a la realidad y rememorar pasajes de ella que están presentes y que cobran vigencia cada vez que buscamos un referente desde donde sostener nuestro fragmentado ser.

"Sacros Iconoclastas", nuevo libro poético de Alejandro Lavquén testimonia pasajes de nuestra historia, de lucha, de reivindicaciones, de pesares. En estas páginas, lo sacro y lo iconoclasta construyen un imaginario a través de sucesivos viajes por los misterios del ser, este ser que camina en su soledad, ausente de dioses, sólo con la certeza de vivir bajo el desamparo de las individualidades, las cuales están por sobre el pensamiento del saber ser que tiene una visión integradora de la realidad, donde indudablemente, necesita la cultura del otro, para construir a partir de esa experiencia un imaginario colectivo, un mundo en donde lo onírico retorne y le dé sentido a nuestros días, un mundo en donde nuevamente afloren los anhelos, los asombros, sin embargo "los hombres intentan negar sus rostros/ ante el juicio/ de las nuevas generaciones/ Han dejado turbio el corazón/ de las aguas y agrietado/ el aire en la boca/ de otros hombres.".

La dicotomía dada entre lo sacro y lo iconoclasta, es parte del discurso poético que enuncia y denuncia, a través de tópicos que comunican la compleja sociedad actual, amparada por sistemas políticos que han postergado al ser humano al caos existencial en donde difícilmente sabemos vislumbrar diferencias reales entre el bien y el mal, en donde el mundo, promulgado por Atenas, de la belleza con sencillez, es un anacronismo más del paisaje urbano, este mundo, al decir de Platón, donde el verdadero conocimiento del bien no interesa, a pesar de ser el único conocimiento que nos permite sostener en armonía; la verdad y la virtud.

En "Sacros Iconoclastas" el sujeto poético es un sujeto social, un sujeto histórico, un sujeto cuyo destino sólo testimonia situaciones de indefensión y en donde el abuso de poder atañe la dignidad humana. Sin embargo el ser aún cree en las utopías y lucha, a pesar de la adversidad por sostenerlas. Cito. "El legendario rey Minos golpea su orgullo/contra lo imposible,/ los rebeldes escriben su utopía/en las alas del poder./ Ícaro sacrifica su juventud./ Dédalo/vuela hacia la libertad".

El hilo conductor que sostiene este libro es la relación que existe entre mito y realidad, los personajes de la mitología griega deambulan por estas páginas y a modo de denuncia profetizan las injusticias de este siglo, el abuso del poder, es así como Tiresias, quien obtuvo de los dioses el don de comprender el lenguaje de los pájaros, nos anuncia la torpeza del ser, a modo de ejemplo cito: "Atenea blasfema/ su ira/ por la terquedad de la gente./ Calcas y Tiresias, los videntes,/ elevan profecías/ desde sus huesos".

La cultura greco-latina ha influido directamente en nuestra racionalidad, en nuestras conductas, y nuestra propia visión del mundo occidental. La cosmogonía de los dioses muchas veces han determinado el comportamiento humano, como por ejemplo Prometeo quien entrega la sabiduría a los mortales, motivo por el cual es castigado, estas formas de actuar son un continuo en la existencia del ser occidental, conductas que son recogidas para volver a explicarnos el sentido y los sin sentidos de la existencia. El leer este libro "Sacros Iconoclastas" creo que tiene la virtud de cuestionarnos la realidad a partir de otras ya enunciadas en la cultura griega, el poema es el cuerpo que habla y nos acerca a estos íconos, referentes obligados para entendernos, inquisitivos de nosotros mismos, personajes lúgubres del siglo XXI esperando que algo ocurra para dejar de sentirnos simples espectadores de un mundo donde otros deciden qué hacemos, aunque es cierto que, "Cayó la noche sobre la tierra,/ aunque allá en la frontera, /Prometeo no claudicó jamás en su lucha revolucionaria".