EMILIO BALLESTEROS ALMAZÁN (Albolote/ Granada, España, 1956): Poeta, narrador, ensayista y dramaturgo, ha recibido premios en distintos géneros; de y sobre su obra se ha escrito en revistas y publicaciones de España, México, Cuba, Argentina, Uruguay, Chile, Colombia, EEUU, Puerto Rico, Rep. Dominicana, Ecuador, Nicaragua, Francia, Italia y Marruecos. Tiene publicados una decena de poemarios; el último de ellos: Trilogía del silencio; Ed. Dauro, 2004. Ha sido incluido en numerosas antologías y traducido al italiano, árabe, francés y alemán. Dirige la revista literaria: Alhucema.

 


MI DOLOR

Si yo pudiera entender mi dolor
de ortiga aprisionada...
Si pudiera al fin comprender
qué serpiente perturba en el légamo negro
la quietud de las sombras...
Oh, si al fin consiguiera mirar esa luz
que el sosiego me ofrece lejana y divina
y perderme en sus rayos de paz...,
qué belleza podría consolarme
en la noche sin nombre que me muerde en la entraña
y qué clara mañana podría ofrecerte
en la dulce y total beatitud.
Pero soy sólo un pobre mortal que se agita en la niebla
y fantasmas feroces se me enredan como algas
calcinadas y fétidas que me queman el pecho
y me enredan las piernas.
Y es tu amor esa llama pacífica y noble
que me ofrece el calor y la tibia esperanza
de seguir y vivir y encontrar...
Encontrar yo no sé qué lugar que se esconde en tu vientre
y me ofrece el cobijo de un sentido lejano a mis pasos
y una excelsa certeza a mi muerte.

 

 

POR SIEMPRE

El tiempo pasará como pasa la lluvia
que deja tras de sí el olor a humedad.
Habrá momentos tristes y de felicidad
creciendo como flores silvestres del camino.
Como leves jirones de las nubes que pasan
surgirán los recuerdos que, a orillas del olvido,
remuevan algo dentro que estaba allí escondido.
Pero aquellos momentos de tierna libertad,
de dulces descubrires, de densa oscuridad
bañada por estrellas; esos no morirán.
Con ellos construimos la luz de nuestras casas,
la faz de nuestras caras, la fe de nuestras vidas.
El tiempo pasará, sí, como pasa todo;
pero hay algo esencial que, adentro de nosotros,
jamás nos dejará y encima de los tiempos,
más allá de la muerte, siempre nos mantendrá
unidos por los hilos que nunca se terminan.
Junto a mi corazón, donde las horas mueren
y nacen como rosas de algún jardín eterno,
allí estarás tú siempre y allí tú me tendrás
por siempre y para siempre feliz, tierno y sereno.

 

 


LA VOZ SALVAJE

Vengo de un tiempo futuro que con millones de años
dejó paisajes de flores de abismos verdes y de árboles
como palmeras gigantes y helechos que hablan al viento.
Vengo de rocas y lavas que cantan fuego y que danzan
su lento baile de besos rompiendo el cauce del río.
Soy animal que, salvaje, se lanza al bosque y retoza
sobre la hierba que es fresca, bajo la sombra que es densa
y salta al sol en praderas entre la luz que lo ciega
de puro brillo y se alegra de su brillante ceguera.
No me detiene la tierra, no me emborracha la fiesta;
sacudo el polvo y camino; me río un rato y prosigo
y nadie pone una rienda en mi testuz de montés.
Yo soy amigo del noble y soy feroz con el cruel
y del pedante me alejo por no reírme de él.
Sé lo que sé y busco siempre saber lo que he de saber.
Con lo que siento me enciendo. Con lo que no, me da igual.
Y, como el niño inocente, digo si el rey va desnudo
aunque su ropa invisible alabe toda la gente.
Qué más me da que me digan que soy un pez insolente
si no me importa que el cauce rompa mi afán, inclemente.
Después de todo, en el mar ¿quién mandará en la corriente?

 

 

EL BESO DE LA NADA


Estoy dispuesto a recibir
el dulce beso de la roca,
la dentellada de la rosa
y la caricia del morir.
* * *
Tembló una flor en el jardín
y su belleza fue terrible.
Sentí en su vibración
el beso de la Nada.
* * *
¡Qué hermosa la belleza
del mundo en mi garganta!
Es tanta que mi boca
quiere hablar pero canta
y en mis ojos la luna
es redondez de lágrima.
* * *
Me tocas y no te siento.
Te siento sin tú tocarme.
Eres como flor de viento:
sin cuerpo, pero tan grande.
* * *
Mi corazón más se llena
de luz cuanto más te doy.
Como el sol en luna nueva
si más tengo, menos soy.
* * *
Si me duelen sus ojos
más me duele su olvido.
En silencio el recuerdo
es sangre entre los lirios.
* * *
Hay un tiempo que tiene
lluvia en el alma
y otro en que estalla inmensa
la luz del alba.
* * *
Miro el centro y no veo el borde.
Miro el borde y no veo el centro.
De pronto todo está acorde
y me mira el Universo.

 

ME GUSTA EL AMOR DE LAS ROSAS


Me gusta que el amor
se muestre misterioso
como una mariposa
detrás de los visillos.
Que rebulla en la sangre
y un temblor de claveles
se delate en las manos.
Que un pudor inocente
haga nido en el pecho
y en el rostro se asome
el rubor de la vida.
Que la mirada tenga
el brillo de esos pájaros
que no saben, que cantan
porque su corazón quiere.
Me gusta que me ahogue
con el agua de un roce
y deje con un beso
una presencia de alas.
Me gusta que me asuste,
me gusta que me muerda
y que en sus remolinos
pierda hasta la conciencia.
Me gusta que sea dulce,
me gusta que sea tierno
y que nunca se apague
aunque no esté su cuerpo.
Que con ella a mi lado
sea intenso y sin ella
sea un fuego que arde
por encima del tiempo.

 


EL LATIDO


Apenas unidas por un hilo de savia
eternamente
a la corteza del mundo,
a su naturaleza vegetal.
(…)
Caerán también bajo la misma luz,
rodearán como sílabas diversas
de un mismo alfabeto
la profundidad de las raíces,
la grieta oscura del tronco
que las vio levantarse
y permanecer.

.................Lucía Estrada

A Layla

Hay un latido inmenso, uniforme y callado, que viene desde el fondo de la tierra y resuena en cada yema nueva que en el árbol estalla, en cada arco de rama que el viento sobre el sauce convierte en pura danza, en cada hoja que brilla con besos del rocío, en el agua, en los pájaros…

...............Es un ritmo incesante, quedo, suave, que tiene en su bondad la fuerza diminuta y gigante del instante que muere y renace en lo Eterno.
En cada primavera asoma con la lluvia y es abril en las flores y es otoño en las piedras.

...............Hay un latido inmenso que todo el mundo oye y casi nadie escucha. Y se mete en los predios y en los cuerpos y el barro. Y deja por los labios un perfume a geranios y en los ojos la música de la niebla en el valle…

...............Hay un latido inmenso que es pequeño en mi pecho, pero se crece y salta y llega hasta tu pecho como canción del alba.

...............Te lo mandan las nubes. Te lo manda el silencio. Mi dolor te lo manda. Hay un latido inmenso…