CARLOS HERMOSILLA ÁLVAREZ (Valparaíso, 1905-1991): Poeta y grabador de gran prestigio en Chile y el extranjero. Fallecido a inicios de los 90, ha quedado inscrito en la galería de los inmortales del arte popular. Profesor por muchos años de la Escuela de Bellas Artes en Viña del Mar, su compromiso político con el progresismo en la década del 40, le cuesta su puesto, pero la medida, será posteriormente reparada. Formador de varias generaciones de grabadores, las obras de Hermosilla –premiadas en innumerables ocasiones- retratan el paisaje de Valparaíso y sus rostros; otras imágenes –las que muestran oficios y a figuras de la izquierda nacional e internacional- dan cuenta de su compromiso social y convicciones políticas. Viajó a Viena, Polonia, Italia y Francia (1952-1954). Al año siguiente realizó una retrospectiva con 89 piezas en la Sala de la U. de Chile y recibió un homenaje de la Municipalidad de Valparaíso por su constante apoyo a los niños aquejados de polio. Entre 1962 y 63 visitó Cuba y viajó a Europa. Expone en Roma. Al regreso publica su primer libro de poemas. En 1966 es nombrado Ciudadano Honorario de Valparaíso. En 1971, es el Instituto de Arte Latinoamericano de la U. de Chile quién lo distingue como “Artista del pueblo”. En 1979, 80, 81, 82 edita nuevos poemas y en 1983: “Fotosonetos Valparaíso”. Al año entrante, es nombrado Miembro Honorario de la Apech y publica “Dígame la voz”.

 

“De Fotosonetos”
(1983)

VENGA ESPOSA

Venga mi esposa, venga y contemplemos
refugiarse la tarde en la distancia.
Venga, aquí hay silencio y sentiremos
como el mar ya ha depuesto su arrogancia.
Solos, no tenemos hijos, supremos
los anhelos dejaron su prestancia.
Y en esta humilde casa que tenemos serenidad
su almo nepente escancia.
Pocos amigos llegan, libros saben
abrir su corazón en un instante,
nuestro perro desde el jardín nos mira.
Venga esposa, nuestros ojos alaben
las castas flores, pájaros infantes,
mientras en lo alto el corazón delira.

 


NOCHE DE LUNA

Con su cara furiosa va pasando la luna
y atropella los torpes y negros nubarrones
que se deslizan ciegos por fríos cangilones
sin respetar estrellas ni galaxia ninguna.
La reina de la noche espera que alguna
señal le llegue de poetas poltrones
que le envien como siempre bobálicas canciones
y le hagan ver la tierra como verde laguna.
Mas se acerca tormenta que insolenta las nubes
y su faz se despliega sin amor y sin gloria
los poetas se drogan y su canto no sube.
Han perdido las liras su prístina euforia
y no hay poesía que en lo alto se incube
siquiera hay un hueco para usual vanagloria.

 


CONTEMPLÁNDOTE

Contemplándote estoy con los ojos de mis ojos
oyéndote con los oídos de mis oídos
y tomándote con esta mano de mi mano
que llegas tú la misma que llegó hace tiempo.
Y al cantarte con la voz de mi voz de hace tanto
y al decir las mismas palabras de mi palabra
no hacemos mas que consagrar la misión señera
que consagramos nosotros mismos consagrándo.
Sentimos con los oídos de nuestros oídos
aquella extrana voz que nos conminó severa
y fué la vastedad de esta nuestra vastedad
esa que se extendió ante nosotros milagrosa
y fue él camino de nuestro camino inexorable
al que nos acogió con sus brazos transhumantes.

 

 

LAS MADRES POBRES

Por la calle reclinada ante la tarde
van pasando con su piedad tranquila
lentas mujeres con sus hijos en fila
fiel las envuelve el rebozo de la tarde.
Caminando bajo el palio de la tarde
su carga familiar con amor destila
el resignado destino que adormila
la caricia de las manos de la tarde.
Las mujeres pobres con sus faldas grises
su calzado entumecido de cansancio
en sus blusas desteñidas la ternura.
Es posible que un recuerdo se deslice
por esos brazos que agobia ya el cansancio
pero no alcanza a aflojarlos la amargura.

 

LA PALOMA MUERTA

Quedó en medio de la calle con un ala abierta
amparando su pecho con la otra recogida
ahí está la paloma asombrosamente muerta
cual si sonara dulcemente una partida.
Ha quedado allí con su seno en blanco y despierta
cual si pensara siempre en la auras recorridas
está allí simulando con sus ojos alertas
imaginando diagonales con sus alas tendidas.
Quién, quién, trizó el puro corazón de esa paloma
quién, asesinó esa gracia del aire.
Un hondo horrendo anatema por doquier asoma
contra aquel que cruel ha quemado ese donaire
Pero, mientras, sea flor de ternura infinita
el rosa puro de sus crispadas patitas.

 


IMPRONTU

He tocado tus senos en la sombra
Y floreció en mi sangre la ternura
En mis dedos refloreció la aurora
y en mis labios se inicio una fuga.
Se te agrandaron enormes las pupilas
Te palpitó el alma en la garganta
Tus manos como pájaros en huida
Las mías con señales de arrogancia.
Alas en el vaivén de la dulzura
Flor que surge y a la luz declina
Beso fugaz que en lo azul perdura.
Canción susurro que sin voz se inicia
Pasarán las estrellas una a una
y el silencio un misterio vaticina.

 

 

ALGO PURO

Miro el rostro humilde y puro
de una mujer que yo amé
pasaron los anos largos
y pienso en lo que no fue.
Pensé yo siempre en silencio
en ese amor que se fue
cuántos delirios ardieron
en ese amor que no fue.
Y al verla allí tan sencilla
tan clara fina y pura
la dulce mujer que amé
siento que en mi dura vida
donde tanto afán perdura
hubo algo puro que amé.

 


EL ALMUERZO

Gracias por esta sopa que preparas
con seria alquimia cotidianamente
gracias esposa por tus manos claras
obrando en la cocina diligentes.
Surge del plato sonrosado aroma
junto al pan que unciosa colocaste
traes el vino que su rubor asoma
cabe a la ensalada que alinaste.
Gracias por este almuerzo cotidiano
diligencia inagotable te ilumina
te sientas frente a mí tan serena
tan segura del milagro de tu mano
que al sorber mis labios tanta fina,
gracia, te adoro con la boca llena.

 


“De Dígame la voz”
(1984)


I
Se queda uno pensando, hurgando y sopesando
con inusitados criterios de repuntadas filosofías
consultando mapas de superficie inesperadas
anotando los confines de los grises recodos
sometiendo los retratos de los compañeros de viaje
sospechando de sus palabras recargadas
auscultando sus ceños y sus muecas
leyendo con temor sus cartas credenciales.
Se torna cansador el recorrido
y el itinerario se va leyendo en letreros imperiosos.
Hay árboles consternados que ya conocíamos
cumpliendo con una misión de eternidad cansada
casas con sus puertas y ventanas
como ojos sin pestañas
pequeños jardines condenados al mismo sol
sometidos a la misma tierra.
Mujeres y niños y hombres y perros
estriados los rostros por las mimsmas sombras
marcados por semejeantes fastidios.
Pero de pronto cualquier lucero de cualquier mañana
te abre una ventana en cualquier vuelta
al filo de cualquier cantil soterrado
estimulando esperas y unas voces más puras
desvelándote caídas de aguas cristalinas
y un hosanna de flores que jamás conociste.
Se hace más liviana la marcha
recoges hierbas, pruebas aguas
y te ayuda el aire con el aroma de otros ámbitos
palpas árboles desconocidos
te llegan premoniciones de horas bailarinas
y se te allegan céfiros y pájaros en confiado amparo.
y sin importarte sinclinales profundos
alegre vas, seguro vas cantando.

 


VENGA A TI...

Venga a mí la piel de tus asombros
desnudando las horas distantes
cogiendo ramos de flores sin destinos
por los prados que nos dieron sus señales.
Vengan a nos aquellos paramentos
con palabras de contenidas sílabas
el corazón alzó sus filamentos
en cada entorno se abrieron otras sendas.
Venga a tí la gracia de tu asombro
caminen por tus manos las preguntas
se te rindan los minutos del silencio
y ante tus ojos se abran los misterios.