CARLOS HERMOSILLA:

El arte al servicio del pueblo

 

 

Publicado en Punto Final N° 606 (diciembre 09/ 2005)

 

Hace cien años, en 1905, nació Carlos Hermosilla Álvarez, uno de los artistas plásticos más importantes de nuestro país. Hijo de imprentero, trabajó desde niño para ayudar a la subsistencia de su núcleo familiar debido a la mala salud de su padre. Luego del terremoto de  Valparaíso en 1906, su familia partió a Concepción donde Hermosilla aprendió el trabajo de imprenta. Su adolescencia estuvo marcada por la pobreza y las enfermedades, perdiendo una pierna y su mano izquierda debido a una deformación ósea producto de la tuberculosis. Estuvo un tiempo en Santiago, donde practica el dibujo y estudia, regresando luego a su ciudad de origen. Allí se desarrolla como artista ganando incluso varios premios por sus trabajos y realiza xilografías para Revista Litoral. Posteriormente ingresa a la Escuela de Bellas Artes de Santiago y luego a la Escuela de Artes Aplicadas de la Universidad de Chile, estudiando en el taller de grabado. En 1939 fue nombrado profesor de la Escuela de Bellas Artes de Viña del Mar. Como docente formó varias generaciones de grabadores.

Carlos Hermosilla fue un artista cabal y su obra incluye  trabajos en tinta, lápiz grafito, fieltro, óleo y técnicas mixtas, monografías, puntas secas, aguafuertes, xilografías, litografías, linóleos y calcografías en Zinc. Realizó muchos retratos de artistas como Gabriela Mistral, Huidobro, Beethoven, Neruda, Allende, Chejov, Lenin, Che Guevara, etcétera. Pero sobre todo trabajó en mostrar al ser común y corriente en su cotidianidad: pescadores, obreros, lavanderas, pueblos originarios, etcétera. Destacó por su compromiso político, que lo llevó a denunciar las calamidades de las guerras y la opresión del sistema capitalista, realizando trabajos sobre estos temas, además de los que representaban la lucha por la libertad y un mundo mejor. Gran parte de su obra se encuentra hoy en el Fondo de Arte Carlos Hermosilla Álvarez de la facultad de Arte de la Universidad de Playa Ancha. En septiembre de este año se inauguró una exposición titulada “La Huella y el Rostro” en la Sala Chile del Museo Nacional de Bellas Artes con la obra del artista para conmemorar su nacimiento. Sus linóleos también ilustraron libros, siendo los más importantes los realizados para su amigo el poeta Pablo de Rokha, en las ediciones de “Gran Temperatura” y “Mundo a Mundo”, cuyos ejemplares hoy son de colección y difíciles de encontrar.

Durante su vida Hermosilla viajó por Viena, Polonia, Francia e Italia, lugares donde expuso. En 1962 visitó Cuba. Recibió muchas distinciones, entre ellas ser nombrado en 1966 “Ciudadano Honorario de Valparaíso” y en 1971 distinguido como “Artista del pueblo” por el Instituto de Arte Latinoamericano de la Universidad de Chile. Además de su obra plástica, Hermosilla publicó varios libros de poemas, como “Fotosonetos Valparaíso” (1983) y “Dígame la voz” (1984). En 1990, un año antes de su muerte hizo donaciones de su obra a la Galería Museo de Arte Valparaíso, a la Municipalidad de Valparaíso y a la Escuela de Bellas Artes de Valparaíso. Falleció el 16 de Agosto de 1991, siendo sepultado en el Cementerio de Santa Inés de Viña del Mar, en el Mausoleo de los Empleados Municipales. Uno de sus principales legados fue que siempre enseñó a sus alumnos que el arte debe estar la servicio del pueblo.

 

 

ALEJANDRO LAVQUEN