BRUNO SERRANO NAVARRO (Santiago, 1982): Poeta radicado en Valdivia. Ha participado en diversos encuentros y lecturas en Santiago, Valdivia, Puerto Aysén, Puerto Montt, Osorno y Argentina. Participa en los talleres de la Fundación Pablo Neruda y su poesía aún permanece inédita.

 


SEÑUELO DE LUZ

 


II

Adentro todos ocupamos un mismo cuerpo
y así reptamos tras el párpado de agua
por que queremos hendir el cielo
o al menos recordar si es un espejismo
hirviendo entre dos cañas.

 


IX

Ya nada podrá saciarnos

Nada, ni siquiera tumbar el cráneo de esos fieles
Ni apedrear a la huérfana que juega a la cuerda con su intestino.
Nada gimes una última vez y jalas hasta cubrirte el pubis que es como un sol azul
Lanzándose contra las bayonetas
Y lo muerden y la savia baja por tus muslos hasta que al fin sonríes porque quisieras verlos a todos perecer
asechándote,
lamiéndote las pústulas por las que las vomitas crías.

Ya nada podrá saciarnos.

 


X

Aquel no es un espejo
quise creer;
sólo un señuelo en la vigilia
empuñando los pétalos,
para escupir el rastro
y olvidar
que tu racimo se me abría
entre las piernas
y que el alba brotaba del cáliz
para delatar
mi única lagrima,
la sangre entre los pliegues
y tu pupila amarilla
ante las barcas difusas
del poniente.

 


XIII

Este embrión
florece entre nosotros,
disecta los cristales
heridos de ceniza
entonces
la luna
se posa en mi frente
y del pezón
entro

sifón
amapola félida
himen,

la esfera acuosa me ilumina,
bebo el lóbulo
asecho tras el hombro
sumerjo
el labio en la hendidura,
y el ojo se me enquista
tras las gotas de metal
que resuman
entre sus alas.

 


Escena de Maniquí

Un cuerpo se arrastra entre las sábanas

Un cuerpo;
ventriloquia, los reflectores sobre las espinas.

Hace ya mucho que mi sangre
es blanca
y aún así
intuyes la arcilla.

Luego el cuerpo
que tú no reconoces
repta entre las sábanas
Va a ti
Y quieres morder el cielo

Quieres morder
Por que sabes que sólo si la fe era demasiada
tendrías la fuerza para arrancarte
tu ropa por ti misma.

Una mano brota hacia tu espalda
y en todo cuanto aseches
es el beso como una cicatriz

Luego
es tu forma y la del pez.

 


Señuelo de Carne

Te cierro los ojos

Te cierro los ojos
y la saliva se siente negra
como la luz de los senos
henchidos por la cría.

 


Escena Cítrica I

Es lo que escuchas
cuando dibujas el borde de tu ojo:
el alba está podrida
y los pezones erectos bajo el asfalto
pero aún así
tu esperas el grito de luz
y te roes en la escucha
de un balbuceo que te enseñe
por que has de parir

y es que tal vez solo son los consortes
ensañándose en rapar la resina de las pipas
para ofrendar un último sueño

El jadeo te despierta
Abres los párpados
El latido se extinge en tu pupila

y rápido jalas el pellejo hasta descubrir cual lóbulo es el tuyo

te prendes el aro
y es sólo eso

un despojo de otra noche.

 


Xo’ on

Soy el xo on
En mis grietas anida el abismo,
y mi sangre se disemina sobre las cuadernas
para llamar a la hija de la ballena
y el suicidio de su noche fetal

Entonces camino por el sueño
Hasta penetrarme al arco iris
Para que se incendien las estrellas
Allá, donde yo cierro los ojos
a mis muertos.