ALEJANDRA BASUALTO (Rancagua, 1944): Poeta y narradora. Licenciada en Literatura. Directora de talleres literarios. Ha publicado 10 libros entre poemas y cuentos. Tiene varios premios en certámenes literarios y ha sido jurado en diversos concursos.

 

ÚLTIMA PRIMAVERA

.....................................Sé que un día de éstos / acabaré en la boca de alguna flor
.........................................................................................BLANCA VARELA

Cegadora y arbitraria entró como un torbellino
para destriparme, la primavera.
Me succionó la médula,
forcejeó con mis aprensiones hasta metérseme dentro
y tuve que verla en su verdor inexcusable,
tuve que olerla hasta la náusea,
y ella hubo de arrebatarme
hasta mis nubes más ocultas.
Quedé con mi corazón en descampado, desprovisto
de telarañas y puñales / calato en su calabozo.

Engañosa luminosa
me humilla con su mascarita de flores
y sus pajaritos recién brotados,
pero el memorioso que llevo dentro no cesa de gritarme
que no le crea / que se irá de un día para otro
con su risueña costumbre de madreselva.
Y luego tendré que construirme pabellones y huesos
y costillares y verjas de feroz apariencia
para guardarme y protegerme
de sus besitos pintados.

 


EN ESA ESQUINA

........................................La muerte está sentada a los pies de mi cama
............................................................................ÓSCAR HAHN

La muerte estuvo sentada en esa esquina desde antes que yo naciera.
Silenciosa aguardaba resultados con un ojo rojo
y el otro colorado de puro cansancio.
Cuando vio que mi madre no estaba dispuesta a entregarme tan fácil
echó un par de ojeadas más
y se durmió.
Luego se conformó con un gato blanco.

La muerte ha estado sentada toda mi vida en aquella esquina.
A veces cabecea y murmura cosas raras,
otras, bosteza y se estira como queriendo despertar,
más tarde se hunde en la oscuridad de su rincón torcido,
satisfecha de oírme llorar.

Cuando mi padre se despidió
La muerte me besó en los labios.
Años después me miró muy hondo desde los ojos amarillos de mi madre
Y pude verla sonreír con ella.
Comadres de viaje / me dije,
Qué bueno, mi vieja no van tan sola.

En noches como ésta vuelvo a verla,
Atosbando desde la esquina / en su sillita pintada
Y con el sombrero bien calado sobre los ojos negros.
No es hora / le digo afectuosa,
Todavía no puedo viajar, pero no te preocupes;
Aquel domingo
Cuando por fin decidas abandonar tu esquina
Tendré mi maleta lista,
También un bolso de mano
Por si hay encargos
De última hora.

 

DE LA IMPORTANCIA DEL LUGAR EN UNA FILA

Lo juro
nunca quise ser la primera en la fila
ni la última
prefería un lugarcito entremedio
donde nadie me hallara para el salto sobre el caballete
la voltereta ni el trampolín
tampoco quería ostentar la bandera
ni llevar estandarte
ni apurar los pies para llegar primera a parte alguna
Palabra de mujer que siempre quise
esconderme en el montón la masa el pueblo los anónimos paseantes
y sin embargo
no fui la primera ni la última ni siquiera
–me temo– la del medio
(todo lo demás fueron circunstancias momentáneas
u obligaciones oficiales para salvar el pellejo)

Descubro ahora que no había un lugar determinado para mí
porfiada gallina ciega picoteando siempre en gallinero ajeno
tenía que encontrarlo yo sola
escogerlo tmarle el peso el equilibrio y la distancia
Ni tan cerca que te queme ni tan lejos que te hiele
Ardua tarea la de escoger un travesaño firme para confiar el sueño
más complicado aún armar el nido y empollar

En los sueños infantiles parecía más fácil
bastaba (creía yo) quedarse en cama con paperas, peste cristal ó gripe
y cinco huevos dorados
bien abrigaditos entre el regazo y las piernas
después de veintiún días los pollitos romperían por su cuenta
la calcárea caparazón
sacudirían plumas y se alimentarían
sin problemas de dependencia materna
y la gallinita ciega volvería a ser libre para escarbar la tierra
y retozar bajo el interminable sol con sus lombrices
pero nada resulta luego tan inocente
ni dulce
ni perfecto
(esos son cuentos de mamas viejas que se creyeron el cuento
que les contaron sus mamas viejas
que oyeron el mismo cuento
de sus abuelas viejas)

Descubrí entonces que los cuentos sólo se tragan en la niñez
junto con la obligada leche, la sopa y las cuatro operaciones
pero ya no
a menos que los escriba yo misma
con mis propias leyes
y mi prosa cuidada, relamida, cepillada y bien peinada
contrariando
todo lo que soy ó creo ser

 


MUROS

.........................Confianza en muchos, pero ya no en uno
.........................................................
CÉSAR VALLEJO

De cuando en cuando vagabundeo
escribiendo graffitis por las noches.
Quiero violar la blanca fisonomía de los muros,
la urgente monotonía del silencio
que me dejaron aquellos / los ausentes,

esos puros muros
donde ya ni los perros se detienen a mear.

 

ILUMINACIONES

Cuando no viste
cubiertas de rojo lomas y laderas
y el arco iris inflado
cuando no viste azules más que el océano y los pájaros y las nubes
te equivocaste
aquello asomaba
despintado y grasiento
con la luz

Cuando todo se fue a negro
o se quedó en el blanco
y tus ojos bien despiertos / electrizados
no vieron otra cosa que la suma de la nada
recién sospechabas haberte equivocado
porque nada + nada
ya sabes

A tajo abierto
una brecha desde entonces
marca la división perfecta.