CONTINGENCIAS Y CONTEMPORANEIDAD DE UN LIBRO O(RA)CULAR

[presentación de Aproximación a la situación anómala y oblicua del lenguaje (Contrabando del bando en contra) de Arnaldo Enrique Donoso]

Por Héctor Hernández Montecinos

San Fernando, 19 Noviembre 2004

 

En el libro Aproximación a la situación anómala y oblicua del lenguaje de Arnaldo Enrique Donoso todo es intensidad. Intensidad de fuga, de proyección, de introyección, de vectorialidades. Lo anómalo es una intensidad de la gramática para transparentarse sobre un cuerpo. Lo oblicuo es la transversalidad sobre la geometría grafemática de la escritura. Un libro que se escribe desimprimiéndose y que lo convierte en una de las obras más interesantes y destacadas de esta novísima escena de poetas jóvenes post2000.

En Aproximación a la... (así en adelante) se ejecuta el poeta como obra contemporánea. La obra como contingencia. Ambos como reflexividad de sí mismo. El sí mismo como una poemática anómala y oblicua. Cito:

La obsesión no es otra cosa que lo anómalo.

La poemática es un sistema dinámico y complejo, es una estructura que ofrece grados de integración entre cada texto particular, es la abstracción o idealización de una poesía, funciona con el nervio de la transferencia lingüística.

En "Constatación del hecho poético", Donoso pone en escena la traducción teórica de una lengua poética que se fisura y se tacha cuando se mira en el espejo del oráculo. El lugar donde la escritura anochece y se hace transparente de tan negra, donde las palabras son a la vez una genealogía literaria y un hexagrama que presagia que "de alguna manera hay que extrañar algo". Las dos fotografías en negativo que aparecen en este capítulo, la de una vagina y la de una mujer desnuda con las piernas abiertas, son el correlato del mismo libro en su incesante movimiento de abrir las páginas, que al mismo tiempo es abrir el libro, "tú LIBRO", que es el título de la serie. La mirada gráfica se desplaza sobre este cuerpo-corpus generando una zona erótica que es a la vez la fruición entre el lector y el autor, ambos dentro del libro. El ojo que lee es visto por la propia escritura y lo patentiza como una contemporaneidad sin dirección no ironizable. Cito:

palabras ininteligibles que permanecieron en la

amatista de su tinta semen retina que hijo primogénito:

(...)antiguos escribas que permanecen en la

amatista de su letra óvulo tímpano que hijo primogénito:

. toda la poesía es precedente en la era ocular .

En "El lenguaje empañado por lo oblicuo" la movilidad sensorial pasa del ojo a la voz. La materialidad fónica es la huella de lo que alguna vez se habló, es decir, del paso de hablar a conversar, de leer al ser leído. El texto "Relación entre la fonética de los centros comerciales y la ley de Murphy" es decisivo en el capítulo. Cito:

Leí a alguien. Alguien. Imprecisiones sobre la fonética de los centros comerciales. Imprecisiones, en realidad, sobre los centros comerciales. Dar un salto sobre los dos puntos:

Y gritar:

Oh, Las flores del Mall!

No obstante, el carácter científico de codificar el lenguaje por la lingüística vuelve a ser la contraparte de una captura imposible. Las estructuras semánticas "del desnivel sintáctico (y la relación dialéctica entre pragmática y semántica)" son a la vez el escenario y el contexto de una segunda materialidad que se pregunta por las condiciones del poeta contemporáneo. Que, en fin, es la duda por su posibilidad en el sistema actual que pone en sospecha al libro mismo como objeto de lujo o reliquia de la civilización.

En "Anomalías de lo precedente" aparecen las gallinas picoteando y devorando muñecas y cadáveres, artificios y recuerdos que apabullan la vieja dialéctica entre objeto y sujeto. En el texto "Reflejas", el autor propone dos sentencias analizadas morfosintácticamente : "Este libro se escribe" y "Este libro es escrito por sí mismo" que revolotean dentro del corral de la crónica y la insistencia de escribir e ir perdiendo la visión en la "era ocular". Un tiempo sin lugar que traspasa la ficción y que olvida llamar como ser llamado. Cito:

Acá es un lugar en que ser dócil implica un riesgo sumo

Donde cada fantasmagoría es vagar a lo cruel del oculto lugar

Paradoja irreprochable, condeno a la literatura

A venir al mundo sin que el mundo sea lo que llamo "acá".

 

Si en los dos primeros capítulos se inaugura respectivamente el ojo y la voz como una primera manera de un "siendo", en el tercer capítulo se generan las condiciones de subjetivación como un intento de (des)pertenencia territorial y desterritorializadora a la vez. De aquí, que el cuarto capítulo del libro "La Ciudad", sea el locus hexagonal más autoreflexivo como discurso-territorio-cuerpo. A su vez, esta ciudad se presenta como paisaje escritural y anomalía de sí, es decir, la abstracción en grado sumo convierte la ciudad en el hexágono donde el sentido de la obra hace su entrada como una imperfecta huida. La creación de la ciudad indaga en la creación de la obra queriendo evidenciar el paso de unos borradores a unos textos, de unos textos a un libro, y del libro a la obra como factura, proceso y descomposición. Cito:

Esta ciudad será una cromatización fragmentada hasta la ubicuidad.

La oscuridad del intersticio por donde los visitantes contemplan

Formas hexagonales que simulan edificios suspendidos

en algo que simula ser el aire

Gradúa lo ubicuo, lo divide en cuadrantes.

Un bloque aislado del conjunto, es una ecuación fragmentada.

La gran ecuación, es el hexágono; concéntrico

con otro en su interior y otro en su interior

Que a su vez lleva una esfera en el centro.

Esa esfera transgrede la [im]perfección

Del hexágono.

Por último, los dos anexos que concluyen el libro vuelven a ser una relectura del mismo, que es una reescritura análoga y resistente a su mismo concepto. Las materialidades vuelven a especularse en el juego de izquierda y derecha que es la obligación del libro como objeto en su de(s)velarse. Asimismo, el poeta contemporáneo no halla más que un oráculo donde terminar de leer es el comienzo de una ceguera temporal y epifánica. Las indagaciones de este libro lo hacen uno de las más inteligentes e interesantes escrituras donde borde y costura, derecho y revés, no tienen más posibilidad que sufijo y prefijo. Arnaldo Enrique Donoso perlaborando una de las más duras genealogías metarreflexivas sobre la escritura se presenta para quedarse como una de las voces más sólidas y cuerdas que inauguran este nuevo ya viejo siglo 21. Para callarme hago esta última cita que es la conclusión del libro y me doy cuenta de verdad, Arnaldo, que las palabras son cuerpos celestes, que las palabras desaparecen:

 

Dejaré el signo abierto [:]

a la farsa,

a la no-razón que justifica el existir de esta palabra, de esta letra,

del lenguaje,

puesto que siempre existen,

aun sin decirlo,

aun, sin decirlo,

aun, al, d e c i r l o