ROLANDO CÁRDENAS

REGRESÓ A LA PATAGONIA

 

 

Publicado en Punto Final N° 602 (octubre 14, 2005)

 

Como resultado de una iniciativa de Dinko Pavlov, presidente de la Sociedad de Escritores de Magallanes, fueron trasladadas las cenizas del poeta Rolando Cárdenas a Punta Arenas, su ciudad natal. Las gestiones para su traslado estuvieron apoyadas por la Sech Nacional, representada por Reynaldo Lacámara, su secretario general, que viajó hasta la duodécima región para participar en los homenajes preparados por las instituciones locales.

Cárdenas es todo un personaje dentro de las letras chilenas, prácticamente una leyenda. Autor de una poesía de honda raigambre con su tierra y de un vuelo y consistencia enorme, merece un reconocimiento que aún no llega masivamente. Compañero de andanzas de Jorge Tellier, perteneció a una generación que buscó en los bares y la conversación -hasta entrada la madrugada- la estrella de la vida. Una de sus tantas frases ingeniosas que dejó para la posteridad tiene relación con esto: “Amo mi hogar, pues es como mi segundo bar”. Escribió sólo seis libros, uno de ellos publicado póstumamente en un volumen que reúne sus obras completas y que fue posible gracias a las gestiones de Ramón Díaz Eterovic. Cárdenas, o el chico Cárdenas, como le llamaban sus amigos, se hace parte de lo que Teillier definió como “poesía de los lares”. En ella destacan el entendimiento del hombre con la naturaleza. Pero Cárdenas también había asumido un compromiso social, ingresando a las filas del Partido Comunista, lo que en septiembre de 1973 le costó ser detenido y llevado al Estadio Chile. Se cuenta que siempre mantuvo el carné del “glorioso” en el bolsillo superior de su chaqueta. Seguramente de habérselo encontrado los militares les habría respondido con otra de sus celebres frases: “Qué te importa a mí”.

            Antes de partir a Punta Arenas, las cenizas permanecieron en la Sociedad de Escritores de Chile, donde el sábado 29 de octubre se le rindió un homenaje con la participación de numerosos escritores y algunos amigos del poeta, como Ramón Díaz Eterovic. Luego fue traslado al bar La Unión Chica, lugar frecuentado por Rolando Cárdenas y sus amigos hasta el día de su muerte. Las cenizas del poeta arribaron al aeropuerto Presidente Ibáñez de Punta Arenas el domingo 30 de octubre, cumpliéndose así su deseo de retornar a Magallanes. Fue recibido por familiares y amigos, entre ellos el poeta Aristóteles España, la Gobernadora Provincial Ana María Díaz y el Director Regional de Cultura Miguel Palma.

En el cementerio municipal se realizó una ceremonia con la participación de estudiantes y poetas que leyeron textos de Cárdenas y depositaron claveles en el lugar donde descansará definitivamente. El ánfora fue colocada en el columbario por el escritor, Dinko Pavlov, junto a una placa recordatoria donada por la Municipalidad de Punta Arenas. Posteriormente se realizó una velada en el Teatro Municipal con la presentación de algunos poemas musicalizados. En el Hotel Hain se realizó un encuentro de poetas, amigos, y músicos.

 

ALEJANDRO LAVQUEN

 

 

Poema de Rolando Cárdenas

 

BUSQUEDA

 

A veces es bueno abandonarse al propio olvido
como si el saber sonreír
fuera más fácil que morder una fruta.
Ir por las calles perfectamente solo,
sin más compañía que nuestra cotidiana tristeza y nuestros pasos,
amando una vez más la sencillez del aire
de la manera como se recuerda la infancia,
o ese otro tiempo pulverizado
cuando se buscaban las primeras estrellas en las charcas.

Es bueno sentarse entre amigos y vasos
a observar como todos abandonan algo suyo
en la música que los impulsa y transforma en seres sin huesos,
mientras la noche trepa por los muros
buscando también dónde esconder su espera,
y después salir hacia el alba
con un poco más para alimentar futuras soledades.

Es bueno comprender que estamos hechos de recuerdos,
un poco de tiempo que crece sin escucharnos
y de muchas cosas que no comprendemos.

A veces es bueno detenerse a contemplar la hoja que cae
cuando la palabra primavera
no es lo que nosotros quisiéramos que sea.