SERGIO ORTEGA,
Músico docto y popular

Punto Final N° 554 (octubre 10. 2003)

Cuando ya concluían las conmemoraciones por los 30 años del golpe de estado de 1973, nos llegó la noticia de la muerte del compositor Sergio Ortega, ocurrida en París, donde residía desde su exilio tras el golpe militar. Ortega, de 65 años, falleció el 15 de septiembre de una fulminante enfermedad (cáncer al páncreas) y sus restos fueron trasladados a Chile, como había sido su última voluntad, el 27 del mismo mes, donde antes de ser sepultado se le rindieron una serie de homenajes. Éstos congregaron, además del público que quería testimoniar un último adiós, a artistas y músicos. Los actos de homenaje comenzaron desde la llegada de sus restos al aeropuerto internacional "Comodoro Arturo Merino Benítez". Desde allí se inició un recorrido que contempló varias paradas donde se homenajeó al músico. Durante todo el recorrido el público que lo acompañaba entonó sus más emblemáticas canciones: "Venceremos" y "El pueblo Unido". El trayecto incluyó la Central Unitaria de Trabajadotes (CUT), el teatro Antonio Varas, el monumento al presidente Allende, la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, el Teatro Municipal (donde el Coro del Teatro, a cargo del maestro Max Valdés, interpretó los coros finales de la ópera Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta), luego el cortejo continuó hasta la sede del Partido Comunista y el Museo de Arte Contemporáneo donde se levantó una capilla ardiente y se realizó un homenaje que contó con la participación del Grupo de Cámara Contrapunto y de algunos integrantes de Inti-Illimani y Quilapayún. Antes de ser trasladados sus restos al Cementerio General, hablaron José Balmes, representantes de la Fundación Neruda y el Ministro de Cultura José Weinstein. Por su parte, Guillermo Teillier, secretario general del PC, leyó un saludo de la presidenta de la colectividad Gladys Marín, la que no pudo asistir por encontrarse aquejada de una sorpresiva enfermedad. Finalmente, el domingo 28 de septiembre sus restos fueron sepultados muy cerca de donde descansan los de Víctor Jara y Miguel Enríquez, en un sector del cementerio que guarda además el recuerdo de la tragedia más horrible ocurrida en nuestro país. hasta el campo santo llegaron familiares, artistas, amigos y compañeros para darle su última despedida, aunque a través de sus canciones la figura de Sergio Ortega seguramente será siempre permanente.

El compositor, de formación en la música docta, fue un gran cultor de la música de carácter popular, de hecho, fue ampliamente conocido por las canciones que compuso para la Unidad Popular y que iban en apoyo de su candidato Salvador Allende. Recordemos que Ortega fue militante del Partido Comunista de Chile hasta sus últimos días. Entre sus temas más famosos se encuentran el himno "Venceremos", con letra de Claudio Iturra, y "El Pueblo Unido Jamás Será Vencido" popularizado en Chile por el conjunto Quilapayún. Otras obras son la cantata "La Fragua", narrada por Roberto Parada, la cinta sonora de la película "El Chacal de Nahueltoro" (1969) y la música de la ópera "Fulgor y Muerte de Joaquín Murieta", basada en textos de Pablo Neruda, la que se había presentado en junio del presente año en el Teatro Municipal de nuestra capital y en julio en el Festival de Ópera de Savonlinna, Finlandia, con gran éxito de público y elogios de la crítica especializada. Ortega fue uno de los autores más destacados en aquella oportunidad, llenando varias páginas de los principales diarios fineses. Poco antes de su muerte había terminado de componer la ópera "Pedro Páramo", basada en la novela de Juan Rulfo y que se encontraba inconclusa desde la muerte del escritor mexicano. Según expresó uno de sus hijos los deseos del compositor eran presentarla en Chile.

Sergio Ortega nació en Antofagasta el 2 de febrero de 1938 y estudió composición en el Conservatorio Nacional de la U. de Chile bajo la dirección de Gustavo Becerra. Trabajó como funcionario del Instituto de Extensión Musical y fue sonidista del teatro Antonio Varas. Desde 1969 fue profesor en el Conservatorio y en 1970 asumió la Dirección Artística del canal de televisión de la Universidad de Chile, cargos que ocupó hasta el golpe de estado. Durante su exilio fue Director de L'Ecole Nationale de Musique de Pantin, en Francia. En aquel país hizo clases y compuso muchas obras musicales que le valieron la admiración del público europeo. Compuso óperas y cantatas, canciones y música para cine y teatro, de cámara y sinfónica. Otros poemas sonoros que podemos mencionar son "El monte y el río", con letra de Nicolás Guillén, y "Les deux meres", de 1985, sobre sus propios textos. Destacan entre sus obras una trilogía sobre la Revolución Francesa, estrenada en el marco de la celebración del bicentenario de aquella gesta. Su música de cámara es muy apreciada en los festivales internacionales.

De su abundante producción algunas otras obras importantes en las que trabajó fueron "Asunto sofisticado" de Alejandro Sieveking y "La dama del canasto" de Isidora Aguirre. De Pablo Neruda, además de la cantata "Fulgor y muerte de Joaquín Murieta", estrenada en 1967 con dirección de Pedro Orthus. Participó en "Canto General" en conjunto con el poeta, Gustavo Becerra y el grupo Aparcoa, estrenada en 1970 y la cantata "Bernardo O’Higgins Riquelme, 1810. Poema sonoro para el padre de mi patria", obra compuesta en 1978 y estrenada en el Festival otoñal de Estiria, "Steyrischer Herbst", en la ciudad de Graz, Austria. Junto a Luis Advis participó en la composición, con los textos de Julio Rojas, del "Canto al Programa" (Dicap, 1970), presentando el programa del Presidente Salvador Allende. Emblemáticos fueron también sus temas "Las ollitas", "El enano maldito", "Vox Populi" y "No se para la cuestión".

Sergio Ortega fue un compositor comprometido desde siempre y eso se reflejó en todas sus composiciones. De hecho fue el creador del himno de la Central Única de Trabajadores (CUT) y el de las Juventudes Comunistas, incluso del himno del Partido Radical. Y no es aventurado decir que ha sido uno de los exponentes más importantes de la historia musical, social y política de nuestro país. Asunto en que convergen las opiniones de Luis Advis (autor de la Cantata de Santa María), Eduardo Carrasco (ex-miembro fundador y director de Quilapayún), Horacio Salinas (ex-miembro fundador y director de Inti-Illimani), Patricio Manns y Andrés Rodríguez (director del Teatro Municipal), según expresaron a la prensa. En la obra de Ortega lo docto y popular van de la mano junto al compromiso político. Fue además uno los compositores fundamentales de la Nueva Canción Chilena. De hecho en su última visita a Chile participó en un foro organizado por la Sociedad del Derecho de Autor (SCD), donde expuso sobre el tema. Estas fueron parte de sus palabras: "Sépanlo: Uno nunca es más chileno que cuando está lejos, eso es lo primero que ustedes tienen que saber. Nunca se va tan profundamente hacia la médula del país que cuando uno no lo tiene cerca" (...) "Quisiera hablar un poco acerca de la Nueva Canción Chilena. Ha sido un inquietud que he tenido siempre, no porque sea nueva ni chilena, sino ¿por qué razón existió? ¿Cómo se produjo esto? (...) "La Nueva Canción Chilena era absolutamente inevitable, más allá de la voluntad de Lucho (Advis) o Horacio (Salinas) -a quienes les agradezco esta invitación-, la mía o la de todos los compañeros que hicimos, hemos hecho y seguimos haciendo la Nueva Canción Chilena, que sigue siendo nueva en Chile. Era inevitable porque había una ola muy grande, una ola que movía al país desde el fondo hasta arriba. Era una ola que pasaba por todo, que filtraba todo. No había manera de oponerse, era una ola de cambio. Nosotros, los de entonces ya no fuimos los mismos -como dice Neruda-. Eramos otra cosa. Estábamos movilizados hacia otra cosa." (...) "No es por nada que el año ‘65 un grupo de muchachos dice: ‘Estamos cantando muy suavecito en Chile, vamos a gritar un poco. Estamos tocando muy suavecito. Estamos muy tranquilos en Chile. Vamos a pegarle más fuerte’. Ese grupo de muchachos se llaman los Quilapayún… Rindo homenaje al Quilapayún de quien muchas cosas me separan pero rindo homenaje a la historia del Quilapayún y al rol que este conjunto cumplió junto a todos nosotros en la batalla única, inolvidable, inmensa con lo cual el pueblo chileno entra en lo universal del siglo XX" (...) "Y digo que la ola que nos movía a todos era tan profunda que nos daba vuelta dentro y nos decíamos, claro: estamos escribiendo música de cámara -eso es lo que yo pensaba-, pero nos están llamando de afuera, el pueblo está golpeando fuera. Uno abre la ventana y está el pueblo. No podemos seguir encerrados en nuestro quehacer. Entonces me di cuenta que efectivamente la Nueva Canción Chilena es inevitable porque es una nueva forma que corresponde a un nuevo contenido y eso es inevitable. Podemos hacer lo que queramos contra, podemos organizar empalizadas, podemos organizar trincheras o todo lo que uno quiera pero cuando la historia pasa, pasa. No hay nada que pueda atajar a la historia". Estas palabras, dichas pocos meses antes de su muerte reflejan claramente el espíritu de Sergio Ortega, y la declaración de su partido tras su deceso lo interpreta muy bien: "Vivía en París desde hace treinta años, (pero) no por eso se mantuvo ajeno de las luchas que se libraban en Chile en contra de la dictadura que lo alejó de su patria, desde allá combatía con su mejor arma, la creación artística" (...) "Para los comunistas chilenos, para el mundo de la cultura y en definitiva para el pueblo de Chile, la partida de Sergio significa el adiós de un hombre consecuente con sus ideales y con la causa de los trabajadores".

ALEJANDRO LAVQUEN


 

Letra se una des sus más emblemáticas y recordadas composiciones:

EL PUEBLO UNIDO JAMÁS SERÁ VENCIDO

El pueblo unido, jamás será vencido,
el pueblo unido jamás será vencido...


De pie, cantar
que vamos a triunfar.
Avanzan ya
banderas de unidad.
Y tú vendrás
marchando junto a mí
y así verás
tu canto y tu bandera florecer.
La luz
de un rojo amanecer
anuncia ya
la vida que vendrá.

De pie, luchar
el pueblo va a triunfar.
Será mejor
la vida que vendrá
a conquistar
nuestra felicidad
y en un clamor
mil voces de combate se alzarán,
dirán
canción de libertad,
con decisión
la patria vencerá.

Y ahora el pueblo
que se alza en la lucha
con voz de gigante
gritando: ¡adelante!

El pueblo unido, jamás será vencido,
el pueblo unido jamás será vencido...


La patria está
forjando la unidad.
De norte a sur
se movilizará
desde el salar
ardiente y mineral
al bosque austral
unidos en la lucha y el trabajo
irán,
la patria cubrirán.
Su paso ya
anuncia el porvenir.

De pie, cantar
el pueblo va a triunfar.
Millones ya,
imponen la verdad,
de acero son
ardiente batallón,
sus manos van
llevando la justicia y la razón.
Mujer,
con fuego y con valor,
ya estás aquí
junto al trabajador.

Y ahora el pueblo
que se alza en la lucha
con voz de gigante
gritando: ¡adelante!

El pueblo unido, jamás será vencido,
el pueblo unido jamás será vencido...

 

Letra del Himno de la Unidad Popular:

VENCEREMOS

Desde el hondo crisol de la patria
se levanta el clamor popular,
ya se anuncia la nueva alborada,
todo Chile comienza a cantar.

Recordando al soldado valiente*
cuyo ejemplo lo hiciera inmortal,
enfrentemos primero a la muerte,
traicionar a la patria jamás.

Venceremos, venceremos,
mil cadenas habrá que romper,
venceremos, venceremos,
la miseria (al fascismo) sabremos vencer.


Campesinos, soldados, mineros,
la mujer de la patria también,
estudiantes, empleados y obreros,
cumpliremos con nuestro deber.

Sembraremos las tierras de gloria,
socialista será el porvenir,
todos juntos haremos la historia,
a cumplir, a cumplir, a cumplir.

* Tras el golpe militar este verso fue, espontáneamente, cantado por el pueblo como: "Recordando a Salvador Allende".