ARMANDO URIBE ARCE (Santiago, 1933): Estudia Derecho en la Universidad de Chile, donde se titula de abogado con distinción. Luego de dos años de especialización en la Universidad de Roma, comienza a hacer convivir el ejercicio de su profesión con la producción literaria. Tiene más de 30 publicaciones en los ámbitos del derecho, la religión, la política, la ficción y la literatura. Ha desempeñado distintas cátedras en el área del derecho en la Universidad de Chile, Universidad Católica de Chile, Michigan State University, Estados Unidos; Università degli Studi di Sassari, Italia; y París, Francia, donde estuvo exiliado durante el régimen Militar. Antes del Golpe, cumplía funciones diplomáticas en China. Pero el 11 de septiembre se declaró en contra del gobierno de Pinochet y fue destituido como embajador y funcionario del Ministerio de Relaciones Exteriores. Entre sus obras se cuentan: “El transeúnte pálido” (1954); “El engañoso laúd” (1956) “Antología de Ezra Pound-Homenaje desde Chile” (1995); “Alone, la sombra inquieta” (1997); “Odio lo que Odio, Rabio como Rabio” (1998); “Carta abierta a Patricio Aylwin” (1998); “Las brujas de Uniforme” (1998); “Los Ataúdes” (1999); “Las Críticas de Chile” (1999); “A Peor Vida” (2000); “Memorias para Cecilia” (2002); y “Carta abierta a Agustín Edwards (2002). Es miembro de número de la Academia Chilena de la Lengua y Académico de la Real Academia Española de la Lengua, y ha sido condecorado en México y el Reino Unido. Durante el año 2002 recibió dos Premios Altazor: en obra poética por “A Peor Vida” y mejor ensayo por “El fantasma de la sinrazón y el secreto de la poesía”. En el 2004 gana el Premio Nacional de Literatura.

 


NO TE AMO...

No te amo, amo los celos que te tengo,
son lo único tuyo que me queda,
los celos y la rabia que te tengo,
hidrófobo de ti me ahogo en vino.
No te amo, amo mis celos, esos celos
son lo único tuyo que me queda.
Cuando desaparezca en esos cielos
de odio te ladraré porque no vienes.

 


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La muerte despiadada no hace excepciones: uno
por uno nos recoge del suelo en que vagamos
como hormigones negros -cuando menos pensamos
pero en nada pensamos- cuando nos llega el turno
despiadada nos coge con sus pinzas de fierro
nos traslada al lugar de nuestro entierro.
La catástrofe el holocausto el fin
del mundo el cielo y el infierno
la loca el imbécil y el estafermo
bailando en honor del delfín
que me lleva en su lomo
y en la cabeza tengo un cono
con las letras: culpable
pues me prohiben que hable.
La baja estofa y la mala ralea,
los mentecatos, los canallas
y los mediocres sus primeros hermanos
por más que mucho se laven las manos
y alcen como abanicos sus agallas,
muy mal olor que no se orea.
Siniestra sordidez, abre tus alas de paraguas,
agítate murcielago peludo,
calvo, panzón, desnudo,
rondan la cama mariposas vagas.
Este, que fue mi amigo ya no lo es.
Siniestra sordidez
de todo lo que me rodea,
todos sonriendo y portando una tea.
Los zorros y los lobos tienen sus madrigueras
pero el hijo del hombre los hijos de los hombres
¿dónde reposan dónde descabezan
sus sueños? Pesadillas. ¡Y que troten
las caballerías de los degüellos!
Que se abra el lacre de los sellos.
"No comen, ni tienen excrementos mayores:
aunque es opinión que les crecen las uñas,
las barbas y los cabellos".
¡Encantados cadáveres! Amores
sepultados ahora son pezuñas
que se mezclan con vellos.

 

LAS CRÍTICAS DE CHILE

3/La dictadura
no fue un error, tiene apellidos,
como colas de rata o lagartija,
y su elenco de honor para asesinos
los regocíja todaví y dura
indefinidamente; no fue un malentendido
sino la voluntad de pasar una lija
de hierro por encima de los niños.
(Críticas de la Vida Política)

1/ ¿Y qué fue del chileno
viril, culto, vernáculo,
señor de alguna tierra,
que sabe algo de leyes,
tranquilo? Se acabó, estará enterrado:
ya no corren los trenes,
las cortinas de fierro ya se cierran,
la ciudad y los campos son como cementerio.
(Crís de la Vida Social)

2/Ciudades complicadas y secretas
y los terceros pisos en penumbra!
Libros de estampas japonesas,
Grabados en los muros, y abanicos,
Borlas de terciopelo y correas de seda,
Espejo grande oblicuo.
Amarrada a los pulsos, de los pies amarrada.
Sonrisa dolorosa con rouge color violeta.
Y la grupa es un grupo de amores que retozan
Con suaves movimientos de caballo las crines al aire del aliento.
Crimen de la virtud y delicia del vicio,
Anchas manchas violáceas, moretones
Dulcísimos, saliva como jugo
De agua marina, joyas en anillos
plateados, instrumentos de torturas
vehementes, el sol nos deja ciegos
con su relámpago y su rayo que desnuca.

 

CRÍTICAS DE MIEDO

Los muertos que fuimos ya se aburrieron
de estar muertos. No renacimos sino que nacimos
mal hechos unas furias, maltrechos y con caras
de ningunos amigos de nadie en absoluto.
En eso estamos. Nos barrieron
debajo de los pies con escobas de arbusto.
Luego después de lo cual nuevamente nos fuimos
a las regiones lóbregas desde donde apagamos
.......... las lámparas.

 


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"No comprendeís aún la vida,
¿como querríais comprender la muerte?"
Empezad por la vida. Está compuesta de esta
incomprensión. La pregunta atrevida
no la perturba. (Desperécela y vierta
en su útero). Dormid con ella siesta.