ANDRÉS URZÚA DE LA SOTTA (Viña del Mar, 1982): Editor de poesía de la revista literaria Hoja de Papel. Actualmente finaliza un taller de poesía de Erick Pohlhammer en la Corporación Cultural de Viña.

 


No es fácil decir lo que tengo que decir

No es fácil decir lo que tengo que decir,
pues es algo que concierne a cada uno de
nosotros.
Algo que si bien voy a decir, contradicho
estará de sí mismo, pero desconozco una
forma más verosímil de decirlo, así que lo
diré de todas formas.
Sin embargo si no digo lo que voy a decir,
quizá me contradiga mayormente a mí
mismo, o –tal vez- también me contradigo
en esto último que digo, pues mentira es
que soy valiente en los decires.
Pero lo que tengo que decir hay que decirlo,
y como nadie se ha encargado hasta ahora
de decir lo que voy a decir, lo haré yo aún
sabiendo que lo que diga puede ser usado en
mi contra, y que –además- mi fuerza es la de
un pollo parapléjico.
Y aquí lo digo de manera rápida y sin malas
intenciones, pues ofender a nadie me propuse
cuando supe que diría lo que voy a decir con
palabras:
Dejar de decir que somos buenos decidores.
Decir lo que debemos sólo a nuestros dichos
y ojalá -dentro de lo imposible-: jamás decir
a otros decires lo que tienen que decir, pues
nadie mejor que uno mismo sabe lo que sabe
y lo que cábele decir.

 


El hombre

Ser el hombre un ser
mi-ser-hable:
¿Ser yo –hombre-
un ser lo-hable?
No serlo (yo)
por mi-ser-habilidad

 


En el basurero

El semen
lo guardo
en el basurero
(junto
a tu foto
apelotonada)

 

La muerte me dice

La muerte
me dice
que la
caliento
Yo le digo
-entonces-
que me la
mame
Y lo hace:
me la
mama
hasta la
muerte

 

Picoteo

Hostia con ketchup
Y un jote frappé

En la boca un sabor a manzanas

 

 

Te dije que te amaba

Te
dije
que
te
amaba
Pero
no
porque
fuese
cierto
Sino
porque
quería
llevarte
a
la
cama

 


Llora mi pene

Llora mi pene
Con pena
En la peni

 


Mi María

No eres virgen, mi María, no lo eres
Y, sin embargo, no has dejado de serlo
Pese a las huellas de tu vientre
Pese a los llantos de tu niño
Sigues siendo lo que no eres

 

Nuestro amor

Nuestro amor es redondo
O, en otras palabras,
Como las pelotas

 

PLEGARIA A SAN EXPEDITO

San
Expedito,
San
Expedito:
¡rájate
con
un
cogollito!

 


SEMENTARISMO

Al
toque
me
canso
de
correr
Pero
me
la
toco
y
no
me
canso
de
corrérmela

 


Todo estar permitido en poesía

Todo estar permitido en poesía
Ya lo supuso Nicanor Parra
Con arte-factos y montañas rusas
Estacionose en la risa indómita

Lodligo Lila también sel testaludo
Lestando el IVA a sus selmones
Con suma ulgencia anunció su meta-
Poesía de bajo lating

Hoy yo tomarme una licencia
Un eructo, color magenta
Subo a la rusa con pasamontañas
Oliendo a tinto, imaginario

Rara certeza tener –yo- entre mis manos
El mundo entero, ¡ilusión perfecta!
Como el eructo color magenta
Expandir mi lienzo, soltar mi flema

 


Amor privado

Mentiría si te dijera que eres la razón de mi existencia,
pues –obviamente- aquella razón guarda plena relación con
una relación plena de mis padres

Mentiría, también, si te dijera que me haces querer la vida,
ya que –hasta ahora- lo único que me mantiene vivo es
el temor a la muerte

Otra mentira sería, por ejemplo, decirte que sin ti
me falta el aire,
puesto que si eso llegara a ocurrir sería producto
del asma,
de la altitud del lugar geográfico en cual me encontrara,
o –quizá- del tiempo que llevara bajo el agua

Pero no mentiré cuando te diga lo que no escribiré
en esta hoja
y que prefiero guardar para el próximo momento
en el que estemos juntos,
pues nuestra relación no es un tema público,
ni menos un tema para escribirlo en un poema tan estúpido como este

 

Con una mano

Con
una
mano
contesté
el
teléfono
(y
eyaculé
con
tu
voz
en
el oído)

 

Cuestión de cantidad

Me gustan más mis manos
que tus labios
No por cuestión de calidad
sino por cuestión de cantidad

 


Estoy cansado de hacer nada


Estoy cansado de hacer nada
De quedarme con las manos sumergidas entre
sábanas fétidas y gemidos de control remoto

Estoy absorbido séptico exhausto
De aspirar mi pestilencia y de rascarme con mis
uñas quebrajadas a pedazos marchitos de minutos
desechables

Soy mi propio entierro en vida
Solitaria pompa fúnebre que se abre camino entre malezas
acérrimas que confunden hasta la muerte que no está lejos
ni cerca pero que está dentro como lapa como musgo de acero
en mi capa más honda en mi propia entraña rodeada y emboscada
por aprensiones ácimas y pusilánimes

Estoy cansado de hacer nada
pero –a la vez- no quiero dejar de hacerlo


Los seños

Embalsamados parecen los seños
que se fruncen como yeso inamovible
en las frentes de los rostros azarosos

Señal de tempestades acérrimas
que ofuscan hasta las liendres
en los pelos escondidas como canas
de mitómanas apariencias florales

No hay ojos que secretos no guarden
ni mentiras bípedas que se levanten de las
sombras
El hombre es miserable por naturaleza
Roedor cruento de subterráneos hipócritas

La verdad sucumbió ante la palabra
En el parto primero el brío se apagó
¡y no volverá hasta el día innombrable!

 

Prefiero los individuales plásticos

Yo, personalmente, prefiero los individuales
plásticos
Los manteles suelen alertar a mi nariz sobre
presencias indeseables que no hacen otra cosa
que alterar la paz de mi independencia farsante

Como un jugador empedernido, me entrego al vicio
de mi soledad implume y me declaro el mayor
aspirante de polvo manual y sucedáneo de audífonos del
mundo

El chirrido de las multitudes suele darme arcadas sobre
todo en las tardes de siesta
En las tardes donde con brío jalo la droga de mis únicas
compañías gratas: yo y yo

Y es que estar solo es imposible: siempre estoy conmigo
Pero estar conmigo es mejor que estar contigo
Y –obviamente- mejor que estar con todos ustedes

 

Quiero escribir un poema perfecto

Quiero escribir un poema perfecto
que estalle y se disperse como el mundo en su
génesis
que zumbe y que chille como el aleteo de millares
y millares de enjambres y de enjambres reunidos
todos juntos reunidos

Quiero escribir un poema perfecto
o –quizá- no tan perfecto
La perfección no es tan perfecta como
el poema que yo quiero escribir

Quiero escribir un poema desnudo como tu carne
desnuda
Como tu risa, como tus huesos, como tu
alma quiero el poema quiero el poema

Flexible como tus piernas e indómito como
las aguas que te desvisten esta noche y que
te hacen más perfecta de lo que eres más
perfecta de lo que serías sin ellas

Quiero escribir un poema con lunas y con flores
y con muertes y contigo y conmigo y con los dos en
una alcoba con espejos y colchones y con ganas de
tirarnos y tirarnos y tirarnos
y tirarnos

 

Todavía huelo tus labios

Todavía huelo tus labios en mis labios
Jalo a pedazos el aroma que tu cuerpo
soldó sobre el mío
y recuerdo aquella noche como un océano
de agua tibia que indomable se dispersa
entre las sábanas de este catre corroído

Sigo aferrándome a tu pubis cada tres mil
seiscientos segundos
Con la lengua entre los dientes y sudando
calentura por cada partícula de mi cuerpo

Mis deseos, mi sexo, mis eyaculaciones
toda mi líbido te la dedico con mis manos
entreabiertas simulando una sortija
inexistente

Como una llaga solitaria que se fija en la
parte interior del prepucio luego de un coito
salvaje
me regenero para volver a herirme
y me entrego a la furia ninfómana de tus
dedos
para que me pellizques a cachetadas
y para que me extraigas de esta perenne
fantasía