5 DE MARZO 2003 Y DEMÁS...

He aquí un rincón del mundo

de cielo gris y humedad.

Sensación que muerde cada sílaba

en la memoria.

Algo en la distancia es extraño,

y perdura girando sobre un beso.

Se ha embriagado de balas

el timonel de los acontecimientos,

marca la batalla y los intestinos.

Por mi parte,

abandono el rincón que me corresponde

y transito sin itinerario ni alimento esencial.

Ha dejado de existir la existencia

de la existencia en un ángulo de la tierra.

Abjuradores profesionales beben sangre festiva

en las azoteas del inconsciente colectivo.

Mujeres de cabello agrio justifican sus cópulas

en la autodemagogia

para que coincidan con su discurso moral.

Es estricto el afán e incoloro el denuesto

que trae hambre de pobreza a la pobreza.

Entro en un Bar que destila miseria humana

en los ojos de las copas.

Allí reflexiono y escucho a la vida misma

en cada rostro que me extiende

su crudeza e impotencia.

Un obrero se suicida con un trozo de pan

entre sus manos,

y una prostituta ya desteñida en sus gestos,

me cuenta que un día fue reina

en la decencia.

He aquí un rincón del mundo

de cielo gris y humedad.