10 Poetas de Centroamérica y el Caribe

 

 

DIANA MORÁN

(Panamá, 1957-1987)

 

Tirados al aire

Requisaron

los ojos

las uñas

los cabellos

esposaron

la lengua

los libros

la madre

y como

entre las argollas

el puño se multiplicaba

herrados

desnudos

sin pasaportes

nos tiraron al aire.

(De "Reflexiones junto a tu piel"/ poemas del exilio, 1972-1979)

 

 

 

JUAN BAÑUELOS

(México, 1932)

 

Profecía Inmediata

Me salgo de esta hoja.

No sirve ya el papel.

No sirve el llanto.

Vengo de dar un doble puñetazo

En la mesa del hambre y de la usura.

Vengo de atar el miedo a un rayo desbocado,

De recoger la nieve que desciende,

De convertir mi alma en una seca piel.

Vengo de dibujar el blanco

De una bala en mi frente,

De llevar la mañana a los ojos nublados,

De sacar a la calle al luto y a la fiebre.

No sirve ya el papel.

No sirve ya el llanto.

Escribo en las paredes.

(De "Escribo en las paredes", 1965)

 

 

 

JOAQUÍN PASOS

(Nicaragua, 1914-1947)

 

Tormenta

Nuestro viento furioso grita a través de palmas gigantes

sordos bramidos bajan del cielo incendiados con lenguas

de leopardos

nuestro viento furioso cae de lo alto.

El golpe de su cuerpo sacude las raíces de los grandes

árboles

salen del suelo los escarabajos

las serpientes machos.

Nuestro viento furioso sigue su camino mojado

es el jugo oscuro de la tarde que beben los toros salvajes

es el castigador del campo.

Los hombres oyen en silencio los gemidos del aire

con el alma quebrada, el cuerpo en alto

los pies y la cara de barro.

Las indias jóvenes salen al patio, rompen sus camisas

ofrecen al viento sus senos desnudos, que él se encarga

de afilar como volcanes.

(De "Poemas de un joven", 1962/ recopilación de Ernesto Cardenal)

 

 

 

OTTO RAÚL GONZÁLEZ

(Guatemala, 1921)

 

Nassau

Se contradice piedra con caballo,

luna de alpaca y míseros harapos,

sangre vertida con pulido mármol,

opulencia sajona y negro llanto,

besos de luna con heridos labios,

fina canela y elefante blanco,

jardín de rosas y traidor disparo,

niebla cerrada y hojas de tabaco,

espaldas negras y zumbante látigo.

La isla de Nassau por todos lados:

sangrante herida en medio del océano.

(De "Viento claro", 1953)

 

 

 

JORGE DEBRAVO

(Costa Rica, 1938-1975)

 

He visto hombres...

He visto hombres saliendo de la piedra

como de un profundo y sudoroso parto.

He visto hombres tumbados en la angustia

y sacando las islas de sus brazos.

He visto hombres quemar su esclavitud

y emerger transparentes como vasos.

He visto hombres beber la libertad

y seguir arrastrando un corazón de esclavo

He visto hombres mirar las multitudes

con las pupilas tiernas como heridas,

y hombres contemplando a un degollado

con los ojos ajenos como guijas...

Y he visto hombres huir de la batalla

y era como si huyeran de su vida.

(De "Canciones cotidianas", 1967)

 

 

 

LILLIANA RAMOS COLLADO

(Puerto Rico, 1954)

 

Proema clise

el poeta destornilló la esperanza

de donde la tenían agarrada

el poeta se arrastró de barriga

por debajo de los alambres por la causa

el poeta asimiló billones de años de historia

le inculcó matemática al vecino

al poeta lo metieron de cabeza en el ridículo

lo bestializaron

lo amordazaron haciéndole núbil mariposa

le rasparon la calva una y otra vez

le negaron la entrada a los locales sospechosos

y siguió trabajando

con los dientes en los ojos

con detonaciones en su intención más clara

mordiéndole el talón a los injustos

escribía cuando había tiempo

(De "Proemas para despabilar cándidos", 1981)

 

 

 

ROQUE DALTON

(El Salvador, 1935-1975)

 

Las rimas en la historia nacional

Rimas salvadoreñas antes de 1972:

El que fue a Sevilla perdió su silla

hartáte un huevo con mantequilla

porque aquí viene don Pancho Villa

con sus dos putas a la orilla

me cojo a tu tía

simplemente María

chiquilla

mía.

Rimas salvadoreñas después de 1972:

El que fue a Sevilla perdió su silla

guerrilla, guerrilla, guerrilla

guerrilla, guerrilla, guerrilla, guerrilla

guerrilla, guerrilla, guerrilla, guerrilla, guerrilla.

(De "Ultimos poemas", 1983)

 

 

 

MARILYN BOBES

(Cuba, 1955)

 

La amante del teniente francés

Molesta ser un ángel

en la hipócrita fiesta.

Ser infiel

a la necesidad de ganar la cabeza

emborracharse

inventar un teniente.

Molesta ser el animal

sus trampas

la cabeza de ciervo

en la impostora sonrisa del verano

negar el mar por alcanzar el cielo.

Y ella vestida de apócrifa vergüenza

se convierte en amante de la bruma

espera sobre el dique la llegada

del absurdo extranjero

se desordena el rostro

abre las piernas

antes que sea demasiado triste

antes que se haga demasiado tarde.

(De "Hallar el modo", 1989)

 

 

 

TULIO GALEAS
(Honduras, 1942)

 

Veo mi patria

Veo mi patria, es triste,

incrédula, asustada,

como una gota de agua perdida

multiplicando arrugas,

antigua y desusada y

en un mundo que no le pertenece

como una vieja honda entre fusiles.

Y me duele su día arrinconado y sucio,

su color de sepulcro perfumado,

y el sabor a blasfemia que se arrolla en sus calles.

Solitaria, parece el lamento extraviado

de un planeta remoto, de un planeta

amasado con el odio y el fuego

de todos los infiernos presentidos,

de un planeta maldito que nos hizo

semejantes al hombre y a la tierra.

(De "Antología de poesía hispanoamericana", 1998)

 

 

 

MANUEL DEL CABRAL

(República Dominicana, 1907)

 

La carga

Mi cuerpo estaba allí... nadie lo usaba.

Yo lo puse a sufrir... le metí un hombre.

Pero este equino triste de materia

si tiene hambre me relincha versos,

si sueña, me patea el horizonte;

lo pongo a discutir y suelta bosques,

sólo a mí se parece cuando besa...

No sé qué hacer con este cuerpo mío,

alguien me lo alquiló, yo no sé cuándo...

Me lo dieron desnudo, limpio, manso,

era inocente cuando me lo puse,

pero a ratos,

la razón me lo ensucia y lo adorable...

Y quiero devolverlo como me lo entregaron;

sin embargo,

yo sé que es tiempo lo que a mí me dieron.

(De "Obra poética completa", 1976)